chestEl Cabestrillo

Es una cadena con escudos coronados que recuerda las condecoraciones que se usaron, en otros tiempos, en las cortes europeas. Muchos de estos cabestrillos ostentan monedas con efigies de reyes y escudos de la nobleza española.

Tradicionalmente, las monedas se colocan de mayor a menor. En los extremos, se ponen las más grandes; las demás, van repartidas de par en par en la cadena. El cabestrillo lleva desde "los medios de oro" (monedas pequeñas), hasta las más grandes.

En relación con los adornos, son poco comunes, las incrustaciones de piedras preciosas en las coronaciones. Si éstas son de tamaño exagerado, le quitan vistosidad a las demás joyas.

Algunos cabestrillos son tan largos, que alcanzan a anudarse, dos veces, en el cuello. Entre los aderezos de las empolleradas de los pueblos de Guararé y Santo Domingo, Pedasí, La Palma y San José, nunca se ha visto usar cabestrillos con las coronaciones que duplican el tamaño de la moneda.

En referencia al costo de las monedas, éste va de acuerdo con el tamaño. Antiguamente, las más grandes valían 20 balboas; hoy cuestan alrededor de quinientos o más. Los cabestrillos resultan ser las cadenas de más valor monetario.

Las monedas pierden su valor numismático, cuando están soldadas, directamente a las coronaciones. Recomendamos el uso de aros que las protegen de este riesgo.

La gente del interior del país ha creado denominaciones regionales en relación a las monedas: el medio de oro, el doblón, la media onza, la onza entera, el indio y la Reina.

Hay monedas muy antiguas con las efigies de Napoleón, Carlos III y Rafael Carrera, (1792,1794), que las familias conservan en frascos de vidrios, latas pequeñas con tapaderas y en cántaros. Muchas veces sus propietarios, por avaricia, las entierran y al fallecer, los familiares no las pueden encontrar.

El Cordón abierto

con un pasador de mosqueta o con otro trabajo de orfebrería es una joya muy delicada. El pasador es usualmente de una elaboración muy artística; algunos están hechos sobre una lámina de oro opaco con labores en hilo de filigrana, crestería de perlas y se desliza en un par de hilos de oro fino, que llaman "tejido italiano"

El cordón con la mosqueta es más sencillo; generalmente se usa abierto; su tejido es fino y delgado parecido al que llamamos "cola de pato"; en los extremos cuelgan campanillas con brillos.

 

La Cadena Chata

Está formada por plaquitas labradas y articuladas. Las hay de barias clases, unas más anchas, otras más angostas. Algunas, están adornadas con la "María" que es símbolo del cristianismo: "fe, esperanza y caridad". Otras van con la llamada "Cruz de Caravaca" y las hay con terminaciones de monedas coronadas, un pez de oro, una cruz o un ancla.

Nadie puede establecer que tal o cual cadena de la pollera tienen que llevar colgado un adorno específico. Cada propietario le coloca el que esté al alcance de sus posibilidades, siempre que sea un adorno usado para las cadenas de las polleras.

El Escapulario

Consiste en una cadena que tiene en sus extremos dos placas de oro rectangulares de más o menos una pulgada y media de ancho y dos pulgadas de largo; es trabajado con diseños copiados de los escapularios que se hacen de tela. Sobre placas de oro mate estampan una cruz y una (S) en oro bruñido. La cruz es el símbolo del cristianismo y la (S) significa sagrado o santísimo.

Algunos escapularios sus bordes lisos; otros están trabajados con filigranas o incrustaciones de piedras preciosas, algo menos corriente. Las cadenas que los sostienen pueden ser de diferentes tejidos; las hemos visto en "cola de pato", cabestrillo, con cadena de brillos. Lo más probable es que se usaron desde los tiempos de la Colonia con fines religiosos y de ahí pasaron a llevarse con la pollera.

El escapulario y el rosario son dos joyas valiosas relacionadas con los relicarios de nuestra religión; testimonios de que la nación que conquistó nuestras tierras, con la espada y con la cruz, puso el sello religioso en nuestras costumbres populares.

La Cadena Salomónica

Es llamada así, porque su tejido semeja las curvas que tienen las columnas propias de la arquitectura salomónica. Su valor depende del peso y tamaño. Recientemente hemos visto algunas que son un poco más cortas que las otras cadenas, (34 ó 36 pulgadas). Colocada en el pecho, queda un poco más arriba de la cintura. Algunas, muy antiguas, alcanzan a darle dos vueltas al cuello; otras, están adornadas con un par de monedas coronadas que se colocan un en la espalda y otra sobre el pecho; ciertas cadenas tienen una argolla de oro grande donde se cuelga un pez de oro afiligranado.

La Cadena Media Naranja

Sus eslabones tienen parecido con las tajadas de la naranja. La hemos visto adornada con una o dos monedas coronadas, un pez o una cruz. Lo más común es la moneda. Hay cadenas de este tejido, tan fino y sólido, que suele llamárseles cadena "naranja entera". En este caso, se trata de una pequeña variante del trabajo.

 

La Cadena de Dijes

Hemos tenido conocimiento de la existencia de una cadena de "dijes", (pequeños cascabeles de oro), que tienen ciertas personas en la capital, y que hemos visto entre las empolleradas en el interior. Hace mucho tiempo, estos dijes o cascabeles de oro eran obsequiados por los padrinos, en los bautizos de los niños.

La Cadena Bruja

Es una variante de la cadena chata con los eslabones en forma de Z alargada que al moverse, cambian de forma. La hemos encontrado abierta y con el típico pasador llamado "flor de guate". En sus extremos tienen un par de campanillas trabajadas con lámina, filigrana y brillos.

El Rosario

Se cree que la costumbre de usar el rosario con la pollera fue copiada de las gitanas. Opinamos que éste ha seguido la trayectoria de los escapularios; ambos, relacionados con nuestra orfebrería religiosa.

En Panamá son muy admirados los trabajos de los rosarios que usan las empolleradas. Son muy famosos los de filigranas confeccionadas en los talleres de los Hermanos Castro de Pedasí: Villarreal, de La Palma y Pablo Epifanio de Las Tablas. El rosario de filigrana es el más popular, pero los de perlas y corales con filigrana, rivalizan en hermosura y valor. El rosario que se luce con la pollera no lleva Cristo; sólo una cruz trabajada en cualquiera de las técnicas de la depurada orfebrería.

La Cadena Solitaria

Esta es otra variante de la cadena chata. Consiste en una seria de plaquitas, casi cuadradas, que van eslabonadas imitando al parásito llamado tenia o solitaria y que terminan en un par de campanillas de oro. Siempre se ha visto abierta y con un pasador de oro.